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La imprudencia, un cáncer de la ignorancia


Durante esta semana varios empresarios del transporte público en declaraciones recogidas para noticias TeleMedellin y El Colombiano, expusieron abiertamente sus quejas para mejorar el caótico sistema de movilidad en Medellín. Donde desde la comodidad del facilismo, exigieron simplemente la presencia y el apoyo de más agentes de tránsito, una solución que al final de los casos no va  garantizar con solucionar o desaparecer el problema.

Empezando que los mismos transportadores, tienen esa mala costumbre de ver los problemas en los ojos ajenos, porque si miramos desde la óptica de los conductores de buses, todavía se sigue presentando que no respetan los límites de velocidad en calles estrechas, se estacionan en lugares indebidos o peor aún dejan subir a los pasajeros en zonas prohibidas.

Mientras que, en el gremio de los taxistas, se pide a los gritos más severidad en la aplicación del pico y placa, una medida que no es muy confiable, porque cada vez en las calles de la “eterna primavera “se ve la circulación excesiva de carros y motos que generan hasta congestiones de dos horas en los cuatro puntos cardinales de la capital de la “montaña”.

Sin dejar de lado, las otras problemáticas que afectan directa o indirectamente a la movilidad como los huecos en las vías, la contaminación del aire y obras públicas sin terminar, que por ejemplo en países desarrollados y con mayor número de habitantes no presentan dichos aspectos negativos.

Es por esto, que siempre será muy peligroso que en la alcaldía, gobernación y consejo haya funcionarios públicos sin sacrificio o compromiso por ofrecer una mejor calidad de vida en nuestro territorio, porque el cáncer de la imprudencia e ignorancia que nace desde la corrupción nos tiene enfermos a todos.

Columnista: Sebastián López Alzate

Movilidad

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