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¿La contaminación de los vehículos es un problema de salud pública?


En algunas ocasiones, cuando nos encontramos en un bus de transporte público hemos sentido mareo, dolor de cabeza, ojos rojos e incluso dificultad para respirar; donde estos son indicios de la contaminación que producen los motores de combustión y en especial los motores diesel. Estos desechos no sólo provocan malestar, la inhalación prolongada del humo de este combustible fósil puede producir enfermedades respiratorias e incluso cáncer.

Después de varios debates, un grupo de expertos reunidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que los gases emitidos por esta clase de motores liberan azufre y micropartículas al aire, que al ser inhaladas por el ser humano se alojan en los pulmones y con el tiempo podrían causar el mismo cáncer.

El efecto en la salud por la contaminación del aire es muy variado y puede ir desde afecciones leves como irritación de los ojos y dolor de garganta, hasta tos y un aumento de las enfermedades respiratorias agudas. En Colombia por ejemplo, si analizamos el caso desde el aspecto educativo, de lunes a viernes miles de niños y jóvenes llegan a sus instituciones en un transporte escolar, el problema es que la mayoría de estos vehículos usan combustible diesel y si a esto le sumamos que de los casi 870.000 autobuses matriculados en los 10 municipios del Valle de Aburrá, aproximadamente 520.000 circulan sin revisión técnico mecánica y es por esa razón que nos encontramos ante un grave problema de salud pública que no podemos pasar por alto y esperar a que las autoridades ambientales hagan algo.

Nosotros los medios de comunicación y hasta los padres de familia jugamos un papel importantísimo. Porque al ser usuarios tenemos todo el derecho de exigir que los buses en el cual viajan nuestros hijos y familiares estén en óptimas condiciones para prestar un servicio de forma segura. Además procuremos siempre en cada uno de nosotros, poner un granito de arena para conservar el planeta, nuestras vidas y las de nuestras futuras generaciones.

Columnista: Sebastián López Alzate

Ciencia y Salud

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