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La salud integral, un tema para analizar


La Organización Mundial de la Salud alerta que, alrededor de 300 millones de personas a lo largo y ancho del mundo sufren de depresión, más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad y, lo peor, sólo el 10% de ellos recibe ayuda profesional. Asimismo, esa misma organización internacional ha informado que, debido a esos trastornos mentales, 800 mil personas se suicidan al año, lo cual es sólo la punta del iceberg, ya que, en realidad, cada tres segundos una persona al menos lo intenta. Por su parte, la revista médica especializada “The Lancet Psichiatry”, llevó a cabo un estudio a los registros médicos de 60 mil pacientes de COVID19, de los cuales el 20% fueron diagnosticados con algún trastorno psiquiátrico dentro de los 90 días posteriores.

Pareciera que aún antes de la pandemia por Coronavirus, hemos sufrido de una pandemia silenciosa por problemas de salud mental que no distingue ni razas, géneros, condiciones económicas o latitudes, ya que los datos, por muy crudos que parezcan, retratan de forma completa a la sociedad mundial actual, en la que la ansiedad, el estrés y demás condiciones asociadas con el ritmo de vida, han demostrado que pueden ser incapacitantes.

Desde luego, todas las autoridades se volcaron a atender lo inmediato, los contagios por coronavirus, por lo que la salud mental se dejó de lado debido a que no era la prioridad porque en apariencia no tenía el potencial de quitar la vida de forma inmediata a una persona y, al mismo tiempo, porque no existe la capacidad institucional suficiente para detectar estos casos y atenderlos de la mejor manera.

La construcción de una vida plena tiene aspectos y componentes que usualmente dejamos de ver. Más allá del ritmo del vida en el que nos hemos enfrascado ponderando lo económico por encima de la salud mental, debemos hacer un alto en el camino para atender los prioritario y, aun así, el Estado se encuentra obligado a atender la salud integral de los colombianos, por lo que este paso es fundamental para lograr la tranquilidad personal y social.

Columnista : Sebastián López Alzate

Ciencia y Salud

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